JAGUARS SIGUE EN ASCENSO
Los Jacksonville Jaguars firmaron una de sus actuaciones más completas de la temporada para imponerse 36-19 a los Indianapolis Colts, en un duelo que rápidamente dejó de ser un intercambio cerrado para transformarse en una exhibición del conjunto local.
El partido tomó forma desde las primeras series. Trevor Lawrence salió preciso, encontrando ventanas cortas y medianas para mover el balón y establecer el ritmo. Su primer pase de touchdown encendió al EverBank Stadium, y poco después Travis Etienne Jr. complementó el ataque con una carrera explosiva para poner a Jacksonville 14-7.
Entonces llegó el momento que quebró el encuentro. A mediados del segundo cuarto, Daniel Jones cayó tras lanzar un pase incompleto y de inmediato se llevó la mano a la parte posterior de la pierna derecha. La acción detuvo el partido y silenció a la tribuna. Jones dejó el campo rumbo al vestidor y no volvió. Con el marcador aún manejable, la responsabilidad cayó sobre el suplente Riley Leonard.
Pero Indianapolis nunca encontró forma con él. La ofensiva se volvió predecible y la defensa de los Jaguars olió debilidad. Jacksonville respondió con una presión constante, cargando la caja y obligando a los Colts a depender de un ataque aéreo sin sincronía. Lo que había sido una contienda pareja se inclinó definitivamente.
Lawrence mantuvo el pulso firme, lanzó su segundo touchdown de la tarde y dirigió series largas que desgastaron al rival. Etienne remató con otra anotación por tierra que prácticamente sentenció todo en el tercer cuarto. Los Colts solo pudieron sumar goles de campo y un esfuerzo tardío que no cambió el destino del duelo. Para cuando se escuchó el silbatazo final, los Jaguars habían controlado el reloj, la línea de golpeo y, sobre todo, el ritmo emocional del partido.
Su victoria por 36-19 no solo reflejó el marcador, sino la diferencia de ejecución entre un equipo en ascenso y otro que quedó desarticulado tras la lesión de su quarterback titular.