AZTECAS SE QUEDA CORTO Y CAE ANTE BORREGIOS
El clásico número 61 entre Aztecas UDLAP y Borregos Monterrey no decepcionó: intensidad, lluvia, nervios y drama hasta el silbatazo final. Sin embargo, la historia volvió a sonreírle a los tricampeones, que se llevaron la victoria 14-12 en el Templo del Dolor.
El arranque fue todo de los visitantes. Apenas corría el primer cuarto cuando en un acarreo de Alejandro Cruz de 28 yardas, que incluso rebotó a un defensivo, conseguiría entrar a las diagonales, con el extra, Monterrey ya dominaba 7-0.
Enseguida los visitantes demostraron la pegada que tienen, un pase de 50 yardas del estelar Fernando Sarabia a Daniel Santos que colocó el juego 14-0 y obligaba a la Tribu a remar contracorriente.
Los Aztecas reaccionaron con un pase de 76 yardas de Jorge Benítez para Iván de Jesús Ramírez que tomó a la defensiva secundaria adentro y avanzó sin problema para recortar distancias para el 7-14.
Los verdes todavía se acercaron más con el gol de campo de Chumacero de 25 yardas para poner el juego 10-14. Entonces se dio un momento clave: La defensiva de Aztecas detuvo a Borregos Monterrey para dejar la bola en la yarda 34 del territorio Borregio, avanzaron con la ofensiva hasta la yarda 3 de Monterrey.
Ahí en lugar de patear gol de campo para acercarse, decidieron mandar una corrida que se quedó corta y ahí se fueron con las manos vacías desperdiciando una posición inmejorable para sacar puntos. Se fueron al descanso 10-14.
Ya en el tercer cuarto, con una fuerte lluvia en el terreno, en un intento de patada de despeje, el ovoide se le fue de las manos al pateador de Borregos Monterrey por la parte del fondo de las diagonales y los verdes se acercaban más con el safety para poner el juego 12-14.
En el último cuarto la lluvia todavía apretó más y las condiciones fueron muy complicadas para desarrollar el juego. Aunado a la experiencia de Borregos Monterrey que con jugadas terrestres de poder se acabó el tiempo para llevarse el triunfo con el definitivo 12-14.
La Tribu Verde luchó hasta el último instante, incluso contra la tormenta, pero no fue suficiente. Monterrey demostró de nuevo por qué reina en los clásicos y mantiene viva su hegemonía.